3. IMAGINACIÓN.
Verificar
lo que observamos y corroborar lo que percibimos. Parece difícil.
Solemos tener la mente ocupada por mil cosas al mismo tiempo.
Por lo que necesitamos un espacio tranquilo y un mínimo
de tiempo sólo para nosotros, para reflexionar. Para
volver a pensar en la tarea que nos hemos fijado, ahora con
más elementos a nuestra disposición.
Ya
sabemos que nuestro protagonismo es doble, individual y colectivo.
Sabemos también que nuestro propósito y la fuerza
que lo hará posible, nuestro deseo, se entroncan con
el impulso evolutivo de toda nuestra especie. Ahora debemos
encontrar la utilidad práctica de este conocimiento.
Esto
requiere reflexión, o meditación, pero no en
forma abstracta, amplia, o general, lo que nos ocupa es nuestra
tarea, la que hemos elegido, sobre ella debemos volver a pensar.
En imágenes. Intentando visualizar nuestro objetivo,
el más inmediato. Es la mejor forma.
Conviene
tener en cuenta que cualquier otra tarea que hayamos comenzado
en toda nuestra historia nos pareció difícil
en el principio. Siempre se aprenden con mayor dificultad
los primeros pasos, después, cuando ya se tiene alguna
práctica, todo se hace más fácil.
En
este caso, se trata de hacerse una imagen de la tarea que
queremos concretar para revisarla, para ver si le hace falta
algún ajuste. Comenzaremos haciendo un boceto, un esquema
sencillo, después le iremos agregando los detalles.
Con
ese primer boceto en la mente, dejamos que nuestra memoria
comience a buscar imágenes similares, situaciones que
ya hemos vivido, o leído, o visto en alguna película.
Todo está archivado en nuestra memoria, y se activa
cuando la estimulamos con un objetivo preciso.
Esto
es algo que sucede siempre, así funciona nuestra memoria
cuando limitamos nuestra concentración a un solo propósito,
es como buscar en un fichero, en un sólo apartado,
en el que está definido por nuestro propósito
más inmediato. De todas las imágenes que nos
vengan a la mente seleccionaremos los detalles que nos sirvan,
que enriquezcan y amplíen nuestra imagen inicial.
Es
muy posible que nuestro primer objetivo sea resolver una situación
que ya intentamos solucionar anteriormente y no pudimos hacerlo,
por ejemplo una entrevista de trabajo. Si hacemos un esquema
simple de esa situación y delimitamos voluntariamente
nuestro campo de observación sólo a ese esquema
y reflexionamos sobre él, seguramente veremos a la
persona con la que tenemos que entrevistarnos como alguien
muy similar a nosotros mismos. Está haciendo su trabajo
dentro de unas condiciones prefijadas por su objetivo, como
persona y como funcionario o empresario, por lo tanto, no
es un adversario.
La
intranquilidad que suele estar presente en ese tipo de circunstancias,
puede reducirse, si entendemos que hay un punto común
entre su necesidad y la nuestra. Ese punto en común
es el que más interesa y se descubre y se amplía,
en la previa reflexión sobre esa situación que
nos sirve de ejemplo, o sobre cualquier otra situación
particular.
Ese
punto en común está a la vista, es un encuentro
entre alguien que necesita unos determinados servicios y alguien
que puede suministrárselos. Sin embargo, al hacer un
gráfico mínimo de la situación, una mesa
y dos personas frente a frente, tenemos la impresión
de que se trata de un enfrentamiento.
Si
volvemos a mirar, si observamos, veremos sólo un par
de opuestos, como en todas las cosas, como el día y
la noche, como nuestro sistema consciente y nuestro sistema
inconsciente, en realidad son opuestos pero complementarios.
En lo más evidente, en lo que los define, en lo que
están haciendo esas dos personas en esa entrevista.
Están
trabajando y sabemos que cada uno lo hace lo mejor que puede,
con la sana intención de evitar cualquier alteración
negativa de su estado de ánimo. Saber eso, tenerlo
en cuenta y respetarlo, facilita la tarea de cada uno, crea
buen clima y ya sabemos que uno cosecha de acuerdo a lo que
siembra. Como también sabemos que hay un tiempo para
la siembra y otro para la cosecha.
De
lo particular a lo general.
Eso
que sabemos, debemos incorporarlo a nuestro sistema de pensamiento,
especialmente cuando lo tenemos concentrado en un propósito
concreto que al realizarse nos acercará más
a nuestro objetivo principal que, en nuestro caso, es el de
mejorar nuestra calidad de vida. Este propósito que
genera una tarea que se convierte en nuestro primer objetivo,
es lo que fortalece nuestra voluntad, que se hace más
y más efectiva cuanto más ampliamos nuestra
comprensión de los sucesos que nos ocupan.
Todo
aquello que intentemos repetidas veces será un aprendizaje,
es posible que alguna vez nos parezca estar situados en el
mismo sitio en el que estábamos antes de empezar. Basta
una mirada hacia atrás para ver que no es cierto. Todo
evoluciona y nosotros somos parte del todo. Nuestra evolución
es en espiral, en la escuela hemos visto que año tras
año se estudiaban matemáticas o lenguaje, además
de otros temas, y no nos parecía lo mismo, sin embargo
partíamos de lo conocido y cada tanto se agregaba un
concepto nuevo, o un proceso distinto.
Eso
nos sucede con la experiencia que vamos acumulando, en cuanto
la hacemos consciente nos damos cuenta que tenemos mayor efectividad,
que el supuesto punto igual al del inicio, está, en
realidad, un poco más arriba, en esa espiral evolutiva,
a la que también vemos, con características
casi idénticas, en el universo, que es nuestra referencia
de lo más grande, y en nuestra organización
genética, en la doble hélice del ADN, que es
nuestra referencia de lo más pequeño.
Este
movimiento común de nuestra propia historia y de toda
la historia que hayamos estudiado, que es igual al de nuestras
macros y micros referencias, nos puede ayudar a pensar en
que, posiblemente, la llave para lograr nuevas formas más
creativas y productivas de pensar y planificar nuestra acción,
sea la de utilizar nuestra capacidad de formar imágenes
mentales. Éstas son representaciones visuales de lo
que estamos planificando, nos conviene incorporarlas como
instrumento de trabajo. La imaginación se traduce en
la capacidad de formar nuevas imágenes, de modificar
las anteriores, y ver nuevos y antiguos proyectos, en movimiento,
y perfectamente definidos.
Busquemos
evidencias no pensadas anteriormente.
De
esta manera se nos hará posible buscar vínculos
entre lo más evidente, entre lo que nos es tan conocido
que casi no miramos, o no tenemos en cuenta, el universo,
nuestro planeta, el medio en el que vivimos, nuestro propio
organismo, y nuestro funcionamiento frente a nuestra tarea.
La imaginación, la posibilidad de visualizar, aplicada
a nuestra tarea, es el resultado de una permanente interrelación
entre nuestro deseo y nuestra experiencia, toda, la propia
y la colectiva, la que está en nuestra memoria. Se
alimentan mutuamente. Y crecen.
Esta
es la complementación de opuestos que más nos
interesa, la que podemos hacer en nosotros. Empezamos con
la de cuerpo y psiquis, que es el sistema psíquico
y el diccionario la traduce por el alma humana. Y llegamos
a la complementación de lo consciente y lo que estaba
archivado inconscientemente. Entonces comienza a funcionar
la imaginación, en un proceso individual, pero con
características promediables con el conjunto. Entonces
vemos que nos conviene buscar vínculos entre lo más
evidente y nuestro funcionamiento en nuestra tarea.
La
naturaleza se nos ofrece como modelo a seguir, y que mejor
ejemplo de la naturaleza que nosotros mismos. En nuestro organismo
tenemos flora, fauna y minerales. Somos una complementación
de los cuatro reinos. Además tenemos agua, aire, tierra
y fuego, los cuatro elementos. Si a esto le sumamos el movimiento
constante de todos los elementos que nos constituyen, podemos
vernos y sentirnos como un polo de la relación entre
lo grande y lo pequeño, podemos sentirnos verdaderamente,
“Hechos a imagen y semejanza de Dios”.
La
creación está hecha, o, más correctamente,
está haciéndose. Y nos sirve como modelo. Nos
conviene tener en cuenta que todo lo que vemos en el universo,
se repite en nuestro organismo y viceversa. Es, también,
el modelo que seguimos en nuestro funcionamiento profesional
y social. Todos sabemos que los planetas se concentran en
sistemas, como el nuestro, el solar, y que las estrellas lo
hacen en constelaciones, y después, o antes, las galaxias.
También
sabemos que en nuestro cuerpo, distintos órganos confluyen
y constituyen distintos aparatos funcionales, como el circulatorio,
el respiratorio, el digestivo, y todos los demás. Incluso
ahora sabemos, por los adelantos en las investigaciones de
la biología genética, que hasta las células
se especializan en tareas definidas confluyendo y constituyendo
a los distintos órganos.
Es
curioso, pero evidente, que nosotros, como personas, seguimos
el mismo modelo. De acuerdo con nuestros gustos, afinidades
y posibilidades, nos vamos especializando en algo. Alguna
gente hace un camino directo hacia su especialización,
otra hace distintas variables. Algunas cambian sobre la marcha,
otras se mantienen, y otras tienen más de una especialidad.
Esa especialización requiere información, aprendizaje,
práctica y más información.
Entonces
se confluye con otros especialistas y se constituyen asociaciones,
se publican periódicos, se hacen jornadas de trabajo,
congresos, etc. El tema interesa a todos y los aportes de
los más avanzados ayudan al conjunto y se avanza más.
O no, pero todo es perfeccionable. Generación tras
generación. Hay momentos de involución, pero
se superan, el impulso vital, el fuego, lo instintivo y sus
sublimaciones, es evolutivo. Desde el Diluvio, desde el Arca
de Noé, hasta acá, seguimos luchando por comprender,
y por poder aplicar, lo mejor posible, lo que comprendemos.
Entonces
miraremos nuestro propio modelo de trabajo una vez más.
Nos concentramos sobre nuestra tarea, la situamos tal como
está ahora con relación a su medio natural,
verificamos esa situación con toda la información
que disponemos. Buscamos más información, le
agregamos el factor dinámico, el movimiento que vimos
en nuestras referencias, cotejamos la imagen de la situación
deseada con la situación actual y examinamos, en el
gráfico que sintetiza las dos imágenes, posibles
nuevos caminos que posibiliten la confluencia total, o la
más similar posible, entre lo deseado y lo conseguido.
Adecuamos, o modificamos nuestros planes y seguimos.
Si
tiene alguna sugerencia o duda sobre este capítulo
comuníquese con el autor, en alberto.costa@tiscali.es
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