Alberto Costa es un estudioso de la condición humana. Trabaja como Psicoterapeuta Experto en Coaching, asesorando y respondiendo a las consultas que le hacen sobre Logro de Objetivos y Desarrollo Personal y Profesional. Atiende personalmente, en su consultorio o en Internet, a clientes individuales, grupales e institucionales, además de dar charlas y escribir sobre el tema. Publicó, en 2003, su GUÍA PRÁCTICA PARA EL LOGRO DE OBJETIVOS, y varios artículos en periódicos y revistas, como Espacio Humano, Consumo, Verdemente, Indicador Económico, Vivir con Salud y Nueva Empresa. Actualmente está escribiendo “Un viaje por La Rueda de la Fortuna”. Durante varios años dictó el seminario "Aspectos Psico-sociales de la Producción Grupal" y fue Co-Director de la Asociación Ícaro y Director del Área de Psicoterapia Grupal en el Centro Asistencial Médico-Psicoterapéutico de la misma Asociación.



7. LOS LOGROS

Este capítulo, el verdadero, tendría que escribirlo cada uno de los que hayan llegado hasta aquí. El conocimiento de los logros es individual, existe una ley de crecimientos desparejos o distintos, que ratifica la particularidad de cada uno. Como en todo proceso debemos poner en primer término a nuestro objetivo y, desde él, podremos evaluarnos y analizar los logros.

Queda muy claro que no hemos buscado, ni encontrado, ningún elemento extraño a la naturaleza de las personas. Más bien nos detuvimos en los elementos que conforman esta naturaleza y descubrimos que el lenguaje cotidiano y el pensamiento usual que lo acompaña, tienden a restarle importancia a casi todos los instrumentos y sistemas que las personas traemos desde nuestro nacimiento y que son el producto de más de 8 millones de años de evolución de nuestra especie, en Europa.

Esta tendencia tan negativa y poco enriquecedora está motivada por la inercia, la propiedad de los cuerpos, en este caso de los cerebros, de no modificar su estado de reposo o de movimiento si no es por la acción de una fuerza.

La fuerza que puede romper la inercia, lo no creativo, la inmovilidad, o el movimiento sin dirección predeterminada, es nuestro deseo, dirigido hacia un área muy bien medida y delimitada, en acción, transformado en voluntad. Ese es el poder definidor.

Es evidente que nuestra capacidad perceptiva, memorizante, imaginativa, razonadora e intuitiva, dirigida hacia un objetivo delimitado correctamente, nos da la pauta de nuestro verdadero poder. De poder hacer lo que de verdad deseamos hacer.

Rota la inercia, en cada logro de un objetivo aprendemos más de nosotros mismos y de nuestras posibilidades, lo que nos permitirá afrontar el próximo acontecimiento con mayor eficacia y más aprendizaje. Un punto de llegada es, al mismo tiempo, el inicio de un nuevo ciclo de espiral. Indefinidamente. Como la vida misma.

De nuestra propia experiencia de vida hemos conseguido los elementos necesarios para recuperar un concepto de nosotros mismos más amplio y abierto. Un concepto que integra los dos aspectos principales de todas las personas, lo consciente y lo inconsciente.

Del inconsciente sabemos que seguirá siendo como un iceberg, mostrará sólo una pequeña parte. Pero también sabemos que, con un objetivo limitado, podemos buscar y encontrar mucho más. Y la mezcla de los elementos nuevos con todos los ya existentes es la que origina mejores y más poderosos modelos creativos.

Y esto, que suena tan sencillo, nos coloca en una situación arquetípica. De pronto, en una imagen, como en una foto, estamos en la misma posición que están los diversos símbolos del triunfador, en textos, en cuadros, en estatuas. Con ese conocimiento de nuestras verdaderas posibilidades y con el Modelo de Creatividad Personal que ese conocimiento origina estamos de pie, sobre un carruaje ligero, tirado por dos caballos briosos.

El carruaje representa al cuerpo, la mente lleva las riendas que dominan a los caballos, que son los instintos vitales. Es el símbolo de la victoria. Se da en el momento en que entendemos que para el éxito solo necesitamos saber, poder, animarnos y hacer.

Si tiene alguna sugerencia o duda sobre este capítulo comuníquese con el autor, en alberto.costa@tiscali.es

>> volver a índice


© 2003. Alberto Costa.