LOS RECURSOS PROPIOS. Por Alberto Costa.
(Publicado
por INDICADOR de Economía, Nº 33, Octubre 2003.)
Si tenemos en cuenta que cualquier acción que hagamos
responde a un objetivo prefijado, por más mínima
que sea esa acción, deduciremos que es imprescindible
delimitar la franja donde necesitamos actuar de acuerdo con
nuestro objetivo, porque será éste el que nos
señale la dirección de nuestra indagación
sobre nuestros recursos disponibles.
Dividir en áreas, o franjas, nuestra tarea es en sí
mismo un recurso técnico muy operativo. Es así
como se nos presenta todo lo que conocemos, desde lo más
grande hasta lo más pequeño. Lo más grande
que conocemos es el universo, compuesto por estrellas y planetas,
que están integrados en galaxias y sistemas solares.
Son conjuntos constituidos por partes. Esto sucede también
con nuestro organismo, formado por distintos sistemas compuestos
por órganos independientes que funcionan en conjunto,
pero con autonomía. Lo más pequeño, lo
atómico, también está compuesto por elementos
con distintas funciones. No debe ser casual que los gobiernos,
las empresas y las instituciones, estén divididas en
distintos sectores que siguen las pautas del macro y del micro
universo. Son nuestros referentes inevitables.
Por
eso es tan importante que cuando nos hagamos cargo de una
tarea intentemos descubrir lo más pronto posible sus
distintos sectores, porque así podemos hacer una lista
de prioridades y aplicarnos a cada sector con toda nuestros
auténticos recursos, la capacidad de percepción
objetiva, la rememoración de situaciones similares,
imaginación para descubrir los vínculos internos
no evidentes de lo observado, un razonamiento cabal, para
evitar que el bosque nos oculte el árbol, o viceversa,
y mucha intuición, que es la voz de la experiencia.---
|