Las 10 leyes intocables del emprendedor

Hay leyes en el mundo. LEYES inamovibles, inalterables e irrompibles. Como la gravedad. Como la necesidad de comer y beber, o el hecho de que la cara con mantequilla de una tostada es la que siempre toca el suelo. Pero como emprendedores, nos gusta pensar que somos la excepción a la regla. Después de todo, hemos decidido diferenciarnos de la masa. Hemos creado ALGO de la nada. Hemos creado un estilo de vida basado en nuestros propios principios. ¿Todo ello nos convierte en dioses, verdad?

Bueno, de hecho no.

Porque siguen habiendo reglas irrompibles e inmutables. Incluso aunque nos auto empleemos a nosotros mismos. Nos guste o no es lo que hay.

1.     Nadie lo hará por ti y eso es positivo

  1. Contrata a todos los miembros que quieras. Delega en otras personas las tareas que te desagraden o sencillamente no se te den bien.
  2. Si no estás motivado o básicamente te aburre tu proyecto, peor para ti. Vas a tener que hacerlo igualmente.

Pero lo que conseguirás de todo ese aprendizaje y esfuerzo por crecer, es darte cuenta de que serás 100 veces más fuerte de lo que jamás pensaste.

2.     Tendrás que invertir una dolorosa cantidad de dinero o tiempo (o ambas) una vez tras otra

No existen los caminos rápidos a la hora de obtener una buena marca, una buena copia, una página web atractiva, una gran red de colaboradores o un producto interesante que la gente esté dispuesta a comprar. Si quieres destacar, hazte a la idea de que vas a tener que invertir.

Using a credit card. Online shopping.

Tener la capacidad de saber mover y manejar importantes cuantías económicas es esencial (fotografía de Fotolia)

No puedes jugar a ser barato si quieres ofertar un servicio Premium.  Quítate de la cabeza la idea de que algo es mejor que nada. Los negocios se basan en invertir y obtener beneficios, nada más. El objetivo es ganar más de lo que inicialmente invertiste. El cuanto más es directamente proporcional a la cantidad que has invertido.

Siempre vas a necesitar más dinero y tiempo del que preveías. Empieza a asimilarlo.

El concepto de dolorosa cantidad varía en función de la persona. No se trata de invertir la mayor cantidad posible de dinero, sino todo lo que puedas y que aún te quede algo para comer. Ese es el verdadero significado de invertir. Si te ves en la necesidad de ahorrar y mantener un trabajo durante un tiempo, hazlo. Nadie dijo que fuera fácil. Si lo fuera todo el mundo lo haría.

Plantéatelo de la siguiente manera: Si decidieras montar una tienda de toda la vida, tradicional y analógica (ya sabes, como en los viejos tiempos, cuando la gente acostumbraba a hacer esto), te esforzarías por invertir grandes sumas de dinero y tiempo por materializar el proyecto en algo único, ¿Verdad? No simplemente te limitarías a poner tu nombre en la marquesina y a amontonar tus productos en estanterías frías y sobrias. Por supuesto que no. Invertirías varios meses de tu vida y una importante cuantía económica en transmitir el siguiente mensaje a tu público objetivo: Estaré aquí mucho tiempo. Quiero que disfrutes de una experiencia inolvidable. Voy a esforzarme al máximo por hacerte sentir que aquí dispondrás de todo lo que puedas necesitar.

¿Porqué con una tienda online tiene que ser diferente?

¿Y qué mejor que invertir en tu propio proyecto? Te reportará beneficios que te garantizarán felicidad y júbilo de maneras que antes jamás hubieras imaginado.

3.     Tienes que destacar en comunicación y trato con el cliente

Y no me refiero a ofrecer un servicio aceptable.

Me refiero a garantizar el mejor servicio que alguien en la historia de la humanidad puede ofrecer a su clientela: la palabra es excelencia.

Achievement

Tener una correcta y competente actitud con el cliente siempre repercutirá positivamente en nuestra empresa

No te frustres si se desborda tu bandeja de entrada. No se te ocurra ignorar las peticiones de los clientes o menciones de interés en las redes sociales. Tienes que ser atento, empático, amable y serio (todo a la vez).

Tienes que conocer tus límites, anticipar problemas, ser positivo, seguro, humilde, generoso, comprensivo y esforzarte incluso más en los momentos en los que no te apetezca serlo o que sencillamente no se lo merezcan.

Porque si no lo haces, otros lo harán.

4.     Tienes que vender algo que la gente realmente quiera y que sea fácilmente accesible, sino no sobrevivirá

Me alegro muchísimo de que hayas encontrado a la Gallina de los Huevos de Oro. De verdad que sí (intenta imaginar una realidad en la cual te esté diciendo esto sin un ápice de sarcasmo). Pero bien, es requisito indispensable que encuentres un público al que le pueda interesar tu idea de negocio.

Los piropos que te puedan dedicar amigos, familia o el frutero de la esquina, no te sirven como estudio de mercado. Al menos que te estén pagando, sus opiniones no valen absolutamente nada.

Si el segmento de mercado al que te diriges es demasiado pequeño: fracasarás. Si la gente que demanda tu producto no puede conseguirlo fácilmente, acudirán a otra gente que ofrezca lo mismo y les ofrezca mayores comodidades.

5.     Tienes que abrazar el peligro

Si no te van los altos niveles de riesgo, no deberías meterte a emprendedor.

Ser un emprendedor es como cerrar los ojos y bucear marcha atrás en una piscina vacía, con una mano atada a la espalda y rezando porque el nivel de agua sea el suficiente para no partirte la crisma. Cada día.

Y te aseguro que el panorama jamás se volverá más llevadero o menos terrorífico.

Entonces, si estás dispuesto a tomar la pastilla roja y enfrentarte a la incertidumbre, ¡A por ello! Pero si te gusta la comodidad que te ofrece una rutina diaria tírate a por la pastilla azul, que seguro que sabe mucho más dulce.

6.     Vas a fracasar y le vas a tener que coger el gustillo

En algún punto meterás la pata de manera estrepitosa y sentirás como que todo lo que hagas a partir de ese punto jamás será valorado por nadie, cavándote a ti mismo tu propia tumba. Prepárate para atesorar ese momento cuando llegue. Porque, seamos sinceros, ahí será cuando empieces a convertirte en un verdadero emprendedor. Todo lo que venía antes era sólo calentamiento. La clave está en saber encajar y manejar el fracaso, volver a levantarte.

7.     Nada será como imaginaste al empezar

Tu idea inicial cambiará.

Su visión sobre el éxito cambiará.

Tu perspectiva y circunstancias cambiarán.

Tienes que estar alerta para detectar momentos de perfección y de éxito, tanto internos como externos. Olvídate del sueño de pasar el resto de tus días en la playa con tu portátil. Y aunque así fuera puede que no te interese igualmente. ¿Alguna vez has intentado quitar la arena del refrigerador? Suerte.

8.     Prohibido llorar en el partido

A tu negocio le da igual que tengas un mal día.

Le es indiferente si estás enfermo, afligido o cansado.

Le da igual si has perdido la motivación, la pasión o si el miedo se ha apoderado de ti.

Tu negocio es un cabronazo.

Tu negocio puede convertirse en la peor relación de tu vida. Te engañará con tu mejor amigo, te arruinará tu cumpleaños y después se presentará con flores y cerveza para volver a conquistarte.

9.     No puedes hacerlo sólo, pero estás sólo. Y la gente saldrá del taller para ayudarte

Al final de cada día, serán las personas con las que te relaciones (clientes, profesionales, tus miembros de equipo y consejeros) los que te harán sentir que ha merecido la pena.

Pero cada mañana, te tendrás que enfrentar a una larga lista de tareas por completar, a la que tendrás que enfrentarte tú sólo.

Lo bueno es que  mientras que te mantengas en marcha, el nivel de generosidad que se presentará ante ti, te sobrecogerá. Porque a todo el mundo le mola ayudar a gente que plantea proyectos interesantes.

10.El resultado final será ciento once veces más satisfactorio que nada que hayas hecho antes.

(Al parecer, exceptuando la paternidad. Dicen que eso tampoco se queda corto)

Si te las arreglas para salir del pozo, sobrevivir a todo ese horror, no volverte loco o arruinarte por el camino, te sentirás como un superhéroe. La primera vez que sobrepases tus expectativas iniciales, te feliciten por tu trabajo o firmes un pedazo de contrato que jamás pensaste que conseguirías, te sentirás como que puedes hacer cualquier cosa.