Nuevos incidentes en la central de Fukushima, afectada por el terremoto y el tsunami del pasado viernes, complican de nuevo la situación en Japón. Hay problemas de distinta índole en cuatro de los seis reactores de la central. Lo peor está en los reactores 2 y 3, que parecen tener dañadas sus estructuras de contención, segunda de las tres capas de protección de un reactor. Durante la noche (mañana en Japón), se ha desencadenado un nuevo incendio en el reactor 4, el segundo en 24 horas. Al poco, ha comenzado a salir humo blanco del reactor 3, probablemente vapor causado por el líquido refrigerante que habría entrado al reactor a través de las grietas en la estructura de contención. La empresa que gestiona la central, TEPCO, ha tomado al reactor 3 su máxima prioridad. También ha habido problemas en el 2, que también tiene afectada la estructura de contención y durante la noche ha emitido tales niveles de radiactividad que han tenido que ser evacuados durante unas horas los 50 trabajadores que intentan controlar la situación en la central. Los operarios ya están de nuevo en el interior de la central para trabajar en la refrigeración de los reactores. Helicópteros militares han despegado para lanzar agua sobre los reactores, pero la operación ha tenido que ser abortada por los altos índices de radiactividad. No obstante, el Gobierno nipón mantiene la zona de evacuación en 20 kilómetros a la redonda de la planta y sostiene que los niveles radiactivos detectados no son perjudiciales para la salud.
La crisis más grave desde 1945
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El estado de los cuatro reactores afectados en la central cambia constantemente y las informaciones que facilitan tanto las autoridades niponas como la empresa TEPCO no contribuyen demasiado a hacerse una idea de la situación. El portavoz del Gobierno japonés, Yukio Edano, citado por la agencia nipona Kyodo, ha informado de que la estructura de contención del reactor número 3 puede estar dañada, por lo que el vapor blanco que ha comenzado a emitir por la noche podría estar expandiendo partículas radiactivas al exterior. Por ello, y porque muestra a su alrededor altos niveles de radiactividad, la empresa que gestiona la central ha tomado este reactor como su máxima prioridad.
El reactor 2, que tiene dañada la estructura de contención, tiene un 33% de las barras de combustible afectadas. Se cree que su núcleo pueda haberse fundido en parte. Esta unidad sufrió una explosión el martes. Según la TEPCO, en el dos ha bajado drásticamente la presión, lo que podría indicar que las tareas de refrigeración están teniendo éxito o que hay alguna grieta en el contenedor o incluso un fallo de las lecturas.
Durante la noche (mañana en Tokio), se ha declarado un nuevo incendio en el reactor número cuatro, aunque ha sido sofocado rápidamente. Ayer, este reactor sufrió una explosión que dañó la estructura que recubre la piscina donde se almacena el combustible gastado. Por ello, se está inyectando agua en esta piscina para que las barras de combustible gastado no entren expuestos a la atmósfera.
En el reactor 1, un 70% de las barras de combustible están dañadas. También puede haber sufrido una fusión en el interior del núcleo. Los daños en las barras de combustible serían el primer paso para que se funda el núcleo, ya que las barras de combustible se calientan y comienzan a fundirse con los elementos metálicos de las varillas que los contienen. Se forma entonces un magma metálico muy radiactivo. Si la contención aguanta puede quedar dentro del edificio (lo que ocurrió en Three Mile Island, en EE UU en 1979). Si la contención falla y esa radiación sale fuera, la tragedia podría alcanzar consecuencias imprevisibles. [consulta en este gráfico los distintos componentes del reactor].
Finalmente, se está inyectando agua en los reactores 5 y 6, los únicos no afectados, dado que la temperatura del agua de las piscinas de combustible gastado estaba subiendo.
Sin riesgo para la salud
Pese a todo esto, el Gobierno japonés mantiene inalterable en 20 kilómetros la zona de evacuación en torno a la central y sostiene que los niveles de radiación detectados no son perjudiciales para la salud. En su última comparecencia, Yukio Edano,ha asegurado que el nivel de radiactividad entre los 20 y 30 kilómetros de la central, donde se ha pedido a los residentes que permanezcan en casa con las ventanas cerradas, no conllevan efectos perjudiciales directos.
La Organización Mundial de la Salud se ha unido al mensaje tranquilizador del Gobierno nipón. Según su representante en China, no hay evidencias de una importante emisión de radiación desde la planta japonesa. Por eso, ha pedido a la población que mantenga la calma y no se deje llevar por rumores ni los difundan. "La OMS quiere asegurar a los gobiernos y a la población que no hay pruebas en este momento de ninguna importante propagación internacional desde la planta nuclear", ha asegurado en una nota Michael O'Leary, representante de la OMS en China. Tampoco cree que haya peligro para la salud para la gente fuera de la zona de evacuación.
Un Gobierno contra las cuerdas
La gravedad de la situación en la central ha impulsado una inusual alocución televisiva del emperador Akihito, que ha expresado a sus súbditos su "profunda preocupación" por la situación del país tras el terremoto, el tsunami y la emergencia nuclear. Ha dicho que reza para que el número de víctimas sea el menor posible. Es muy raro que el emperador se dirija así a su pueblo, pero la gravedad de la situación lo demandaba.
Mientras, el Gobierno japonés está quedando contra las cuerdas. Ayer, el primer ministro Naoto Kan compareció ante la nación por televisión, para, tras pedir calma a los ciudadanos, reconocer que "está creciendo el peligro de más fugas radiactivas". Los japoneses, aún conmocionados por el inmenso número de víctimas -unas 12.000, entre muertos y desaparecidos, según el último balance policial - que han causado el terremoto y el tsunami, recibieron con poca simpatía sus palabras, que muchos consideran que han llegado tarde y que han levantando más alboroto que tranquilizado. El primer ministro ha decidido formar una célula de crisis -en la que está integrada TEPCO- y se ha colocado al frente de ella.
La política informativa es un absoluto fracaso. Después de que todos estos días el Gobierno haya tratado de mantener en un perfil bajo la información sobre lo que estaba ocurriendo en la central de Fukushima, el giro radical de ayer desconcertó a la tradicional sociedad japonesa. "Cuanto más lejos estén de la central, más seguros estarán", se le ocurrió decir a Edano en una conferencia de prensa también televisada. "Ahora hablamos de niveles [de radiación] que pueden tener un impacto en la salud", subrayó.
fuente: www.elpais.com
